APROVECHEMOS LA OPORTUNIDAD: El cambio desde la unidad y la democracia participativa

octubre 23, 2008

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Las abajo firmantes somos personas vinculadas a IU que desde nuestra participación en las diferentes tendencias, colectivos y territorios que constituyen su pluralidad observamos con preocupación la deriva del proceso de la IX Asamblea Federal hacia posiciones que lejos de asumir los retos pendientes parecen conducir hacia la repetición de los antiguos problemas. Creemos en la necesidad de abrir un espacio transversal incluyente dentro de IU, no en oposición a ninguna tendencia, colectivo, o candidatura, sino a favor de un cambio de escenario donde el debate sea desplazado de la política de trincheras hacia el diálogo constructivo. La incomunicación en la que nuestros dirigentes parecen estar enquistados no es producto de una incomunicación real entre la militancia, sino que es la consecuencia de una falta de renovación de los órganos de dirección federal y de una pésima gestión de la pluralidad que no ha sido capaz de ver en la democracia participativa el instrumento definitivo para la resolución de las diferencias.

Por consiguiente, este nuevo espacio transversal no pretende sustituir ni competir con los demás, sino animar a la militancia a que derribe los muros de los compartimentos estancos que la separan expresando su voluntad común a favor de la unidad, la renovación y la democracia participativa. Unidad, pero no desde arriba para que nada cambie, sino desde abajo para que el cambio sea una realidad protagonizada por la militancia; renovación, sin desquites ni juicios personales, pero desde la convicción de la necesidad de renovar en profundidad el ejercicio de las responsabilidades para evitar las rivalidades del pasado; y democracia participativa, no como una especulación teórica que adorne los discursos, sino como una práctica real que suponga un cambio cualitativo en la forma de organización de IU a partir del cual sea su propia militancia la que decida sobre su futuro.

En apoyo de estos planteamientos fue convocado el pasado 11 de octubre en Madrid un encuentro abierto donde participaron personas de muy diversas tendencias y sensibilidades bajo el lema “Aprovechemos la oportunidad”. Fruto de este encuentro y de otras aportaciones plurales decidimos elaborar y divulgar el presente Manifiesto.

NUESTROS MOTIVOS

El diseño de un método que dificulta el debate político y la participación de las bases en sus asambleas, con un esperpéntico método de debate debido a la existencia de tres documentos oficiales que han desembocado en un proceso inabordable por la militancia.

Conflictos internos enquistados. Creemos que la renovación de las personas que están al frente de la organización, en toda su pluralidad, no tiene por qué ser condición suficiente pero sí necesaria para avanzar en la convivencia.

Los órganos de dirección son poco transparentes y funcionales y no ejercen la soberanía que les corresponde: no se toman las decisiones en ellos, sino en grupos de poder informales.

La gestión de los censos esta en el centro de cada proceso asambleario que encaramos. Una fuerza de la izquierda alternativa no puede perder tiempo en discutir sobre asuntos que debieran ser meramente administrativos. No podemos mantener eternamente abierto el debate acerca de quién forma o no parte de Izquierda Unida. La IX Asamblea no ha sido una excepción. No queremos poner en cuestión la celebración de la Asamblea, queremos aportar soluciones.

Existe la necesidad de reabrir un amplio debate en torno a la crisis del capitalismo y el modelo económico y social. Dadas las circunstancias actuales, es el momento de poner sobre la mesa el grueso de nuestra propuesta económica alternativa y situar la crítica radical al sistema en el centro del debate. Es una oportunidad para recuperar lazos con la sociedad, con las gentes trabajadoras y para cohesionar a la organización en torno a las líneas generales que compartimos.

Es necesario repensar el proyecto de Izquierda Unida desde sus orígenes en 1986 hasta la actualidad, haciendo balance del proyecto, el modelo organizativo, y su evolución. No se trata de tirar por la borda el patrimonio histórico que heredamos, ni de cambiar la esencia de nuestro proyecto; pero sí de reconocer nuestras limitaciones y errores.

Esta IX Asamblea debe ser el primer paso para una convocatoria que nos lleve a un proceso constituyente de refundación, que suponga una gran oportunidad de aprender de los errores del pasado y empezar a abrir los debates eternamente aparcados. No afrontarlos nos ha llevado a crisis recurrentes desde hace años, solo interrumpidas para contener el aliento ante cada cita electoral y reabiertas una vez que los resultados han seguido empeorando. Nuestro balance acerca de las responsabilidades para haber llegado a esta situación puede ser divergente. Pero sí coincidimos en señalar que no nos valen las fórmulas conocidas hasta ahora para resolverla.

Lo que viene a continuación es una tabla reivindicativa común forjada desde la confianza mutua entre personas que defendemos opciones diversas, pero que creemos imprescindible dotar a IU de una hoja de ruta común hacia una X Asamblea Constituyente con el mayor grado de apoyo posible. Cualquier cierre en falso de este proceso no contará de ninguna manera con nuestro apoyo.

NUESTRAS PROPUESTAS

Un proceso de clarificación de los censos que podría articularse a través de una reafiliación colectiva, y la readmisión de los expulsados y excluidos aprovechando el tránsito de la IX a la X Asamblea. Este proceso debería requerir el pago individual y por domiciliación bancaria de las cuotas. De cara a asegurar la fiabilidad de los censos es necesario que estén en manos de una Comisión Paritaria Independiente y sean controlados a través de un mecanismo de doble llave (federal y de federación). Propondremos las correspondientes modificaciones a los estatutos para que este proceso se lleve a cabo sin falta, impulsado por la dirección federal entrante.

Democracia participativa dentro de IU: Revitalizando las Asambleas de base como centro de la actividad y toma de decisiones de IU, introduciendo el debate sobre nuevas formas de participación y normalizando las fórmulas de democracia directa como las consultas de forma garantista, deliberativa y democrática.

Renovación de al menos el 50% de los órganos de dirección federal y no prorrogar la presencia de personas con más de dos mandatos en los mismos. Consideramos que esta propuesta, lanzada desde diferentes ámbitos, es fundamental para encarar la nueva etapa y superar los enfrentamientos personales.

Revisar el funcionamiento y la elección de la Comisión de Garantías para que sea un poder verdaderamente independiente, alejado de la lógica de mayorías y minorías, que proteja la seguridad jurídica de la afiliación.

La devolución de la soberanía a los órganos colectivos mediante nuevos procedimientos que garanticen que las decisiones políticas y organizativas se tomen en los órganos de Izquierda Unida y no en otros ámbitos.

Mayor transparencia organizativa. Es necesario dotar a la dirección federal de recursos humanos y económicos suficientes gestionados con transparencia y de forma democrática, sin exclusiones ni sectarismo. Contamos con un Estatuto del Cargo Público, que afecta no solo a nuestros representantes, sino también al personal de designación política. Hace años que hemos establecido medidas como la limitación de mandatos, la rendición de cuentas, el control democrático, la limitación de las percepciones económicas… Pero son demasiado frecuentes los casos en los que estos principios son pasados por alto. No bastan, por tanto, las normas; pero tampoco sobran. Hace falta abrir un debate importante que busque fórmulas para asegurar el cumplimiento estricto de las normas, y renovemos el compromiso colectivo con ellas. Apoyamos el salario digno sin especial ventaja con respecto a las condiciones laborales previas, asignación de puestos de libre designación por meritos y capacidad, publicación de censo de liberados con su sistema de designación, retribución económica, y tareas que realizan. Revisión de la ostentación de cargos públicos en diferentes instituciones de forma sucesiva. Separación máxima de la condición de cargo publico de las responsabilidades internas al menos desde el nivel de federación. La reafirmación del vínculo con la organización facilitando el control democrático en la toma de decisiones.

Garantizar la paridad de género en todos los órganos de dirección, para que el empoderamiento de mujeres no se quede sólo en las listas electorales.

Proceso de refundación. Elaboración de una hoja de ruta que salga de la asamblea, en forma de mandato a la dirección colegiada para trazar e implementar el proceso de refundación, que debería culminar en una Asamblea Constituyente de la primavera de 2010. Este proceso debe servir para abrir todos los debates y abordar dos tareas fundamentales: revisar nuestras fórmulas organizativas para avanzar en la democratización interna; y hacer balance de la experiencia política de IU para sentar las bases de un proyecto compartido de la izquierda alternativa. Este proceso debe ser conducido por una dirección transitoria y colegiada, sin la figura de coordinador/a, y que funcione por consensos (o, en su defecto, mayorías cualificadas).

Abrir el debate a todo el mundo, pero especialmente a los de abajo, a las clases trabajadoras, y en particular a quienes más sufren la injusticia del capitalismo: la población migrante, las mujeres y la juventud precaria. Hacer un llamamiento sincero a los activistas, colectivos y luchas que componen la izquierda social y política de nuestro país, y rehacer puentes con ellos al calor de la movilización social. La refundación debe partir de Izquierda Unida, pero tiene como horizonte a toda la izquierda alternativa. Por último, hay que demandar a la organización que, durante este periodo, gane en audacia e imaginación a la hora de plantar cara a las desigualdades y graves insuficiencias que genera el modelo económico dominante y exigir que dentro de IU se articulen consensos programáticos que generen otros modelos sociales y económicos alternativos. No podemos consumirnos durante un año y medio más en debates internos: la nueva dirección debe trabajar con el máximo consenso posible, pero no podemos dejar de hacer política.